¿Cómo deben revisar mi auto en un taller mecánico?

¿Cada cuánto tienes que llevar tu carro al mecánico?

Cada vehículo trae un manual o póliza de garantía donde recomienda cuándo ingresar al servicio automotriz. Esta frecuencia puede variar entre modelos, así como el uso que se le dé al carro (personal, familiar, de carga, etc). Normalmente, lo mínimo es cada año, o cuando se llegue a cierto kilometraje.

CONDICIÓN GENERAL DEL CARRO

Lo normal es que, en las revisiones rutinarias se le brinde un servicio general al vehículo. Normalmente, el profesional que lo revisa se centrará en el funcionamiento y condiciones del motor, así como algunas piezas importantes. De esta manera, podrás estar seguro de que tu carro siga teniendo un funcionamiento óptimo.

Un taller mecánico competente y de calidad irá más allá. También se fijará en detalles que hacen tanto a la seguridad como a la apariencia de tu carro. Hablamos de aspectos como el sistema de frenos, la condición de la pintura, el sistema eléctrico, entre otros.

SUSPENSIÓN DEL VEHÍCULO

Los amortiguadores otorgan comodidad y seguridad en la conducción ya que ayudan a controlar el carro a altas velocidades y en situaciones riesgosas.

El correcto funcionamiento de la suspensión depende de diversos factores. Al ser un desgaste poco perceptible para el conductor, se aconseja realizar revisiones periódicas cada 20.000 kilómetros. Aunque tu fabricante puede indicar un kilometraje menor para cada revisión.

SISTEMA DE ESCAPE

Los sistemas de escape deben reducir las emisiones contaminantes y el ruido de los gases liberados por el motor. Su deterioro es inevitable, sobre todo cuando se transita mucho por ciudades o en caminos irregulares.

Cuando lleves tu carro al taller mecánico, los profesionales que lo revisen deben controlar el estado del sistema de escape. Ellos podrán notar fugas o corrosiones que afecten la potencia del motor o incrementen el consumo de lubricante, además del aumento de emisiones contaminantes.

REVISIÓN DEL INTERIOR DEL CARRO

Dentro del vehículo, el mecánico debe revisar el filtro de habitáculo, también denominado filtro antipolen. Este garantiza un aire limpio para los pasajeros y debe cambiarse cada año o cada 15.000 kilómetros.

REVISIÓN DE LUCES

Los faros de tu vehículo te permiten ver el camino y ser visto. Por eso es fundamental mantener el sistema de iluminación y señalización en óptimas condiciones, preferiblemente con las luces reglamentarias sin modificaciones de colores, intensidad o funcionamiento, junto con el sistema eléctrico en general que incluye el cableado y la batería.

REVISIÓN DE LLANTAS

Diversos factores influyen en la vida útil de un neumático. Desde los propios componentes de las cubiertas, hasta los hábitos de conducción y las características del pavimento por el que circula. Al ser el nexo de unión entre el carro y la superficie, su rol en la seguridad es crucial. Hay que revisar la aparición de grietas, abombamientos o “chichones”, alambres saliendo de los laterales, profundidad del grabado, presión del aire y rotación en los ejes.

Al acudir al taller mecánico, debes comunicar al profesional que te atienda si has notado vibraciones y ruidos al conducir. Esto puede ser señal de un desgaste anómalo de las ruedas. El especialista podrá saber así cómo conviene proceder en relación a las llantas.

REVISIÓN DE ACEITE

El aceite lubrica y minimiza el desgaste de las piezas del motor. También ayuda a la refrigeración y la limpieza de los residuos de la combustión. El período de vida útil de los lubricantes se ha elevado mucho en los carros modernos.

En este punto debes informar a tu taller mecánico los kilómetros realizados desde el último cambio de aceite. El servicio técnico deberá reponer si es necesario. Para ello, tendrá que utilizar el tipo de lubricante aconsejado por el fabricante del vehículo.

REVISIÓN DEL MOTOR

Cuando los profesionales del taller mecánico revisen el motor, lo primero que deberán revisar son los filtros de aceite, de aire y de combustible. También es necesario que verifiquen la correa de distribución. Al ser un componente que se desgasta, su rotura puede generar una grave -y cara- avería en el motor.

Otro aspecto que deben corroborar es el funcionamiento del sistema de frenos (pastillas, bandas, tambores, discos y líquido). El desgaste depende de las características de la conducción y del medio por el que circule el vehículo. Por eso, es muy importante que este sistema sea revisado por un profesional al menos una vez al año.